sábado, 21 de mayo de 2011

Inmigrantes latinos, lucha de clases y los sindicatos

Escrito por La Voz de los Trabajadores - EEUU   
Miércoles 18 de Mayo
La lucha de los trabajadores inmigrantes

Los inmigrantes latinos han venido luchando para que sus derechos como trabajadores sean reconocidos igual que cualquier otro trabajador ciudadano o residente en este país.

El derecho a trabajar legalmente, a tener una licencia para conducir, a no ser deportado, discriminado o encarcelado por ser indocumentado es un derecho elemental de cualquier ser humano. No hay razón para que los trabajadores inmigrantes se les considere trabajadores parias. La contribución con su duro trabajo y los impuestos que pagan es una razón suficiente para que  sus derechos sean reconocidos automáticamente. Sin embargo, no es así y se les niega permanentemente todos sus derechos.

Al contrario, sus esfuerzos son retribuidos  con  discriminación y  sobre-explotación y se los quiere tratar como criminales. Este fue el sentido expreso del proyecto de ley Sensen-brenner que fue derrotado por las grandes marchas de los inmigrantes de 2006. Igualmente lo fue la SB1070 y los demás proyectos de ley que hoy se están impulsando a nivel federal, estatal, y en los condados. Esta es una política del partido republicano y demócrata a favor de la gran burguesía imperialista que trata de crear condiciones de sobreexplotación cada vez más despiadadas contra la clase trabajadora para acrecentar sus ganancias en estos tiempos de crisis.

Los líderes de la burocracia sindical apoyan incondicionalmente a Obama y a los demócratas así a veces los critiquen. Ellos dicen que el gobierno de Obama no ha podido avanzar en la reforma migratoria y en mejores políticas para los trabajadores porque los republicanos no lo dejan. Pero la realidad es que directivos sindicales que tienen entrada libre a las oficinas del gobierno y que ganan igual que cualquier ejecutivo de compañía no les interesa mucho lo que le pase a los inmigrantes y a los trabajadores. Mientras ellos puedan mantener los grandes privilegios que provienen de los trabajadores estarán dispuestos a dejar pasar los planes de los patrones y el gobierno haciéndose los de la vista gorda con las deportaciones, el desempleo, la rebaja de salarios y beneficios y el recorte de derechos sindicales como viene pasando en Wisconsin y Ohio.

Cuando los inmigrantes o los trabajadores se alistan para luchar contra los ataques de los patrones, entonces los dirigentes sindicales burocráticos hacen discursos radicales para hacer creer que si están dispuestos a luchar  pero una vez que aplacan a las masas  entonces no tienen problema  en ir a  negociar a puerta cerrada con los patrones y el gobierno para que todo siga igual. Eso fue lo que hicieron para acabar con las grandes marchas de los inmigrantes en 2006. 

Afortunadamente ya muchos activistas inmigrantes y de los sindicatos se vienen dando cuenta que no se puede confiar en esa clase de lideres y que hay que iniciar una lucha para sacarlos de esos cargos.  Para poder avanzar  en la lucha, los inmigrantes y los trabajadores tienen que confiar en sus propias fuerzas y a la vez que luchan contra los patrones también tienen que luchar en contra de las traiciones de los dirigentes burocráticos. Se  ha iniciado una lucha dentro de los sindicatos para democratizarlos y por expulsar a los directivos  patronales y corruptos para que sus organizaciones regresen al control de los propios trabajadores y sirvan como herramientas de lucha para la conquista de sus derechos.

El problema de inmigración en Estados Unidos es un problema tan viejo como el propio país. Siempre la economía americana ha tenido que recurrir a olas de inmigrantes para responder a los procesos de expansión y crecimiento de su economía. Sin embargo,  antes de 1970 los trabajadores americanos e inmigrantes pudieron disfrutar de una tendencia al alza en los salarios. Desde 1 970 en adelante, esta tendencia se detuvo y los salarios empezaron a retroceder. Este proceso coincidió con la agudización de la crisis crónica del capitalismo originada por la caída de la tasa de ganancia que se ha prolongado hasta nuestros días.

Las luchas del pueblo árabe se extienden a Estados Unidos 

El impacto en Estados Unidos de la revolución en los países árabes se esta viendo en el aumento en los precios del  petróleo y la gasolina.  Es el gobierno de Estados Unidos, como cabeza del imperialismo mundial, el que ha diseñado ese esquema económico que hoy las masas en los países árabes y Medio Oriente están tratando de destruir y tomar control de sus propios recursos y beneficios. El problema de los inmigrantes en Estados Unidos es el resultado de la política de saqueo de los recursos económicos a los países al sur de América. Y el deterioro de las condiciones de vida de la propia clase trabajadora americana es parte  de la misma política.
 
La revolución en el mundo occidental está más cerca que nunca gracias al impulso de la revolución en Norte de África y el Medio Oriente.

Las perspectivas para la clase obrera americana de regresar a los tiempos de oro se fueron para siempre. Cada crisis económica que golpea a la economía americana es  más severa y los ciclos de recuperación son mas largos y mas complejos por el estallido de mas y mas conflictos y luchas de clases en todo el mundo. En este sentido, la lucha de los trabajadores inmigrantes latinos en Estados Unidos jugara un papel de primer orden pues es el sector de la clase trabajadora mas oprimido y explotado del país junto con las otras minorías como los negros. Ya en 2006 mostraron el poder de su movilización.  y la próxima vez que lo hagan lo expresaran de manera mas contundente.

Por ahora, los inmigrantes enfrentan duros ataques bajo el gobierno de Obama con la complicidad de la dirección sindical. Una explosión de masas espontanea como la de 2006 será más complicada pues la dirección burocrática de los sindicatos ayudó  al gobierno a prevenirlo con las deportaciones, los despidos, la persecución y la sobreexplotación. Sin embargo, las movilizaciones de trabajadores que se produjeron en Wisconsin y Ohio son una señal alentadora que podría ser crucial para la unidad de la clase obrera en el evento de que estos dos procesos de lucha coincidieran en otra ola de movilización. Y nuestra apreciación es que en el marco de lo que fueron las movilizaciones de fin del ano pasado en Europa y el proceso revolucionario en África del Norte y Medio Oriente el deterioro sistemático de las condiciones de vida de la clase obrera americana empujara a las masas a movilizarse de manera mas permanente.
 
La lucha por una nueva dirección en los sindicatos

Con un nivel de sindicalización tan bajo en Estados Unidos y los trabajadores siendo blanco de ataques permanentes por parte del gobierno y los patrones reflejados en los planes de recortes de presupuesto generando despidos masivos y recortes a derechos fundamentales de los sindicatos y los trabajadores,  pueden surgir rebeliones que pueden no estar en la agenda de nadie. Esto es lo que ha venido sucediendo con los últimos eventos de lucha de masas en Estados Unidos. Nosotros pensamos que es necesario prepararse en términos de dirección para estos eventos. De esta manera, cuando estallen situaciones de lucha los luchadores que surjan puedan avanzar en la construcción de organizaciones independientes y democráticas de los trabajadores. Hoy la estructura sindical y la presencia de una dirección burocrática en los sindicatos los hace organizaciones inofensivas y al servicio de los patrones, controladas por el partido demócrata. La lucha directa de los trabajadores planteara formas nuevas de organización en las que el trabajador común y corriente pueda llevar adelante sus agravios. Esta lucha ya se ha iniciado hace rato con el florecimiento de movimientos prodemocráticos y de oposición a la burocracia dentro de los sindicatos. En el sector donde más fuertemente se expresa esta lucha es SEIU Internacional. Estos movimientos de oposición pueden llegar a ser los espacios de donde surjan verdaderas alternativas de dirección revolucionaria para las masas. Todo depende del grado de radicalización que alcancen.

Hasta el momento, en términos generales los movimientos de oposición, unos mas otros menos, expresan programas revolucionarios básicamente sindicales en donde la principal demanda es traer la democracia a las organizaciones sindicales para que los trabajadores puedan llevar adelante sus luchas. No hay aun un movimiento de oposición que conscientemente plantee la ruptura con el partido demócrata y la lucha abierta en contra de los privilegios de la burocracia. Si los hay son apenas embrionarios y de poco alcance. Pero en la medida en que estos movimientos de oposición se desarrollen en la lucha será evidente para los trabajadores la necesidad de la ruptura con el partido demócrata. Para alcanzar ese nivel de conciencia será indispensable levantar la consigna de ¡No a los privilegios de los dirigentes en las organizaciones de los trabajadores! Esa es la única manera en la que los trabajadores de base podrán tener plena confianza en su dirección. Los privilegios dentro de las organizaciones obreras son un arma letal contra la unidad de la clase trabajadora. En organizaciones de masas verdaderamente revolucionarias la función de la dirección es llevar adelante los objetivos y las tareas que los trabajadores decidan democráticamente en sus organismos. Eliminar los  privilegios alejara todas las posibilidades de que se pueda  corromper la conciencia de  los dirigentes.

La lucha contra los privilegios dentro de las organizaciones de los trabajadores, por otro lado, también es la forma más eficaz para combatir el racismo, la opresión contra la mujer y contra los transexuales. Las organizaciones revolucionarias o de masas que no tienen en su programa la lucha en contra de los  privilegios burgueses y burocráticos debilitan el principio de solidaridad de clase y la democracia pues es la ruptura y la lucha contra las desigualdades sociales la manera como los trabajadores se identifican como clase en su lucha contra el capitalismo que es el sistema que perpetua la explotación y la opresión.  

Valiéndose del poderío económico alcanzado sobre la base de la opresión y el saqueo de los pueblos alrededor de todo el mundo, la burguesía imperialista ha implementado una política para corromper la conciencia de la clase trabajadora. La base material del éxito de esa política ha sido la concesión de privilegios para capas de trabajadores para alentar la competencia de unos trabajadores contra otros. Esa es la base material que le sirve a su política racista y discriminatoria. El disfrute de la estabilidad económica por anos ha permitido a la burguesía imperialista en Estados Unidos edificar una ideología para justificar la existencia del racismo blanco contra otras razas, la opresión y la discriminación. Esto ha impedido el avance de la conciencia revolucionaria de la clase obrera americana. Este esquema lo reproduce a nivel de la opresión sobre el resto de los pueblos del mundo. Pero las cosas están cambiando y la crisis crónica del capitalismo y los ataques de la burguesía en contra de la clase obrera de conjunto esta creando las condiciones para que el conjunto de la clase obrera este mas propensa a la movilización. A la vanguardia estarán los sectores más explotados y oprimidos. Esta es la explicación del hecho de que es en los sindicatos mas multirraciales, en donde se encuentran las capas mas empobrecidas del proletariado sea donde mas están surgiendo los movimientos de oposición.
 
Un programa para la lucha
 
1-Democracia para los trabajadores. Como decíamos arriba se están produciendo procesos anti-burocráticos dentro de las uniones en los que la consigna mas sentida es la democracia sindical. Este es un primer paso para el avance de las luchas contra la política de los patrones. La burocracia es la barrera más importante que encuentran los trabajadores al momento de salir a pelear con los patrones. Si no hay democracia los trabajadores no pueden adelantar sus demandas. Pero la lucha por democracia en las uniones es una lucha en contra de los privilegios de los dirigentes.

2-¡No a los privilegios! Los movimientos de oposición en las uniones que levantan la consigna de democracia sin levantar la consigna de ¡No a los privilegios! están en peligro de sucumbir en su lucha. No se puede ganar la confianza de los trabajadores sin combatir la estructura jerárquica sindical actual levantada sobre la base de  salarios y beneficios para los directivos y empleados de la unión que sobrepasan en dos, tres, cuatro y más veces los salarios y beneficios de un trabajador regular. Esa estructura debe ser hechada abajo.
 
3-Ruptura con los patrones. Un sindicato construido sobre la base del combate a los privilegios de la burocracia y por plena democracia es un sindicato que puede garantizar que su organización no sea manipulada por los patrones. Si el sindicato es manejado por los trabajadores podrá ser independiente de los patrones y eso garantizara que  permanente movilización de las miembros para conquistar sus demandas.
 
4- Por la movilización permanente y la solidaridad. El método de lucha de la clase obrera es la movilización permanente de las masas. Este método es el que garantiza el avance revolucionario de la conciencia de los trabajadores. Sin movilización no es posible derrotar a la burocracia y mucho menos a los patrones. Sin embargo, la lucha contra la burocracia sindical precisa de una política táctica de frente de clase que permita educar a los trabajadores que están atrapados en la política de las direcciones conciliadoras para impulsar la movilización. En este punto la solidaridad de clase es crucial. Las luchas dirigidas por los burócratas sindicales son luchas aisladas que dejan a los trabajadores expuestos a los ataques de los patrones y el gobierno. Solo la unidad de la clase obrera creara las condiciones para el triunfo de la lucha de los trabajadores.
 
5- No concesiones a la patronal. Esta punto de un programa para la lucha de los movimientos de oposición es importante ya que es la política con la que los dirigentes sindicales burocráticos siempre encadenan a los trabajadores a las conveniencias de los patrones! Por la conquista de los derechos de los trabajadores apoyados en la movilización y la solidaridad de clase!

6- Ruptura con el partido demócrata. En los sindicatos los directivos impulsan a los trabajadores a participar en política pero siempre es para imponer los candidatos demócratas. El COPA, que es el aporte voluntario que hace el trabajador a la política se utiliza para pagar las campanas de los candidatos demócratas. Siempre le prometen al los trabajadores que darán mas libertades sindicales, mas derechos a los inmigrantes, plan de salud para todos y así en adelante. Pero después que salen elegidos los candidatos demócratas  los trabajadores quedan esperando lo que nunca vendrá mientras cada vez los salarios están peor, hay despidos y más persecución contra los inmigrantes. Hacemos un llamado para no cometer mas ese error político y participemos en política pero independiente. Hay muchos dirigentes sindicales que pueden ser muy buenos candidatos para llevar la lucha de los trabajadores al nivel político y luchar por un partido propio de la clase trabajadora que se apoye en los sindicatos. ¡No mas candidatos demócratas en los sindicatos!
 
7- Lucha por la defensa de los derechos de los inmigrantes y los otros sectores oprimidos. Este es un punto crucial para un programa de lucha en los movimientos antiburocráticos de oposición sindical. La lucha por los plenos derechos de los inmigrantes debe ser la demanda que refleje el contenido de clase de un programa para la lucha de la clase obrera. Los trabajadores americanos tienen en su conciencia la ideología burguesa de que los inmigrantes son trabajadores de segunda y tercera categoría. Esta es la misma ideología que defiende el racismo. La lucha por plenos derechos de los inmigrantes y de todos los oprimidos y discriminados debe ser levantada por la clase obrera.

Fuente: La Voz de los Trabajadores nº 8, Mayo 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Decenas de miles salieron a la calle el 15M

Escrito por Corriente Roja   
Miércoles 18 de Mayo
¡Abajo los planes del gobierno y los banqueros! ¡Es posible otra salida a la crisis!
Rugieron las calles

Decenas de miles de manifestantes recorrieron las calles de todo el estado el pasado 15 de mayo, expresando la bronca acumulada desde que comenzó la crisis.  40.000 en Madrid, 13.000 en Barcelona, 8.000 en Sevilla,  5.000 en Las Palmas, 3.000 en Córdoba, 1.000 en Salamanca…

Estas manifestaciones, las más masivas tras la huelga general del 29 de septiembre, suponen un soplo de aire fresco, tras el chaparrón de contrarreformas y recortes sociales, de paro masivo, pensionazo, emigración y dependencia económica o de que sobre mucho mes al final del sueldo. Se demuestra así que había condiciones para haber dado continuidad a la huelga general y las manifestaciones masivas e incorporar a esa lucha a una parte importante de la juventud y las clases medias.

 Se trata sin duda del más serio revés a “la paz social” firmada por el Gobierno, la patronal y la burocracia sindical de CCOO y UGT. Especialmente significativo es que estas manifestaciones se den en plena campaña electoral. Sabemos que ninguno de los partidos burgueses darán salida a esta crisis sin seguir machacándonos, por mucho que en un alarde de hipocresía vomitivo, todos ellos hablaran de respeto e incluso de afinidad con las movilizaciones. El PSOE viene demostrando que le sobran la “S” y la “O”, el PP es por todos conocido, CIU se estrenó con recortes gigantescos en servicios públicos en la Generalitat…  Los Partidos del sistema no tienen otro propósito que sacar el conflicto de las calles para llevar ese  descontento a las urnas.

Para su desgracia se encontraron con que las manifestaciones fueron el día 15 los mayores mítines.

Es necesario extender y coordinar el movimiento, buscando la máxima unidad y democracia

El ánimo producido al ver tanta gente en la calle empuja a traducir la ilusión en esfuerzo y organización. Este gran movimiento se da mientras miles de trabajadores/as siguen saliendo a la calle a luchar contra el cierre de sus empresas, los despidos, los recortes o los convenios congelados. Las manifestaciones masivas en Madrid y Catalunya contra los recortes en la sanidad y la educación son un ejemplo de esas luchas.

Por eso tiene especial importancia, en primer lugar, que el movimiento que se expresó el día 15 de mayo no se encierre en sí mismo. Fuimos mucha gente, pero es necesario que unifiquemos todas las fuerzas que de una manera consciente, o por la vía de los hechos, estén peleando porque la crisis no la paguemos la clase trabajadora y el pueblo, sino los capitalistas. Luchas contra despidos en empresas, profesores/as y trabajadores/as de la salud contra los recortes, estudiantes contra la privatización, es necesario que se unifiquen en un movimiento común que pueda transformar el Estado Español en un nuevo Egipto.

Es necesario, en segundo lugar, llamar a las organizaciones sindicales, sociales y políticas que se han venido enfrentando a los planes del gobierno, al pacto social y al pensionazo. Organizacionescomo la CGT, CIG, Cobas, CSM, SF-Intersindical…, las organizaciones que se agrupan en Hay que pararles los pies, la mayoría sindical vasca, SAT… organizaciones que han venido enfrentando los planes de gobierno, apoyando las luchas y denunciando el papel cómplice de la burocracia de CCOO y UGT y su apuesta por la desmovilización social. Todas esas organizaciones deben incorporarse a las manifestaciones y a este movimiento.

Por eso la decisión de un sector de los organizadores de prohibir la presencia de organizaciones sindicales y políticas o de pancartas, atenta contra la masificación y la unidad del movimiento demás de ser un acto antidemocrático contradictorio con el espíritu de las convocatorias. Hay que hacer un esfuerzo en ese sentido, llamando a todas estas organizaciones y a los trabajadores/as que hoy están en lucha como los maestros, los de la sanidad, los bomberos, UPS… para concretar planes de lucha comunes y la solidaridad permanente entre nosotros/as.

Desde cada facultad, instituto, empresa o barrio debemos impulsar reuniones de activistas para organizar la lucha en cada sitio; y a la vez, coordinarse con el resto para concretar planes de lucha comunes, y dotados de objetivos concretos. Desde el plano estatal, hasta la última facultad, hay que combinar todas las reivindicaciones al calor de la lucha; y podremos conseguirlas.

En los próximos días nuevas manifestaciones, más masivas aún deben volver a recorrer las calles.

Por una salida obrera a la crisis

Ni la crisis es natural, ni existe una salida neutra a ella. Actualmente, el gobierno de ZP (y con el PP sería igual), la UE y el FMI están aplicando medidas para salir de la crisis de manera que los ricos sigan enriqueciéndose, la clase trabajadora seamos más explotada y la juventud sigan sin fututo. Despiden para ajustar las plantillas y mantener altos los beneficios, y aplican la reforma laboral para que sea aún más barato, aprovechan la necesidad imperiosa de la gente para disminuir salarios y empeorar condiciones de trabajo, inyectan dinero a las cajas para regalarlas a las grandes entidades financieras, y sacan ese dinero recortando servicios sociales como las pensiones, o privatizándolos como con la sanidad.

Pero no tiene que ser así obligatoriamente. Existe otra salida a la crisis, una salida que reparta la riqueza de los grandes magnates y asegure las condiciones de vida de todo el mundo a costa de quitar a los que más tienen. El movimiento puesto en marcha el 15 de mayo y las luchas obreras que se expresaron en las huelgas generales de Euskal Herria, Galiza, la huelga general del 29S o las que se expresan cada día contra la crisis deben tener objetivos precisos para que el movimiento no quede en un acto masivo de protesta que muera el día 22. 

-  Empleo para tod@s: Ningún despido  más, ¡deben prohibirse por ley! Si la empresa se va, que se nacionalice bajo gestión obrera. Jornada laboral de 35 horas manteniendo el salario: trabajar menos para trabajar todos/as.  Plan estatal para satisfacer las necesidades de la población trabajadora, a la vez que se crea empleo: aumentando las plazas, los materiales e infraestructuras en todo el sistema educativo,  reforzando el personal de servicios sanitarios, creando centros de atención a personas dependientes o reforzando los controles ambientales y proyectos de adaptación a la sostenibilidad a todos los niveles.

Subsidio indefinido para los parados/as mientras no se garantice el empleo.

-  Educación pública de calidad: Ningún recorte presupuestario. Ninguna subida de tasas. Reducción de los costes de matriculación, y ayudas en movilidad o alimentación, para familias pobres.  Aumento de las plazas en universidades y  guarderías.  Hay que volver a hacer públicos los servicios privatizados; como los de idiomas, las cafeterías, copisterías o la limpieza.

- En defensa de la sanidad pública. No al copago
 
Dinero hay para todo esto: Lo tienen las grandes fortunas del país, los grandes empresarios y financieros. Es necesario acabar con el fraude fiscal, y subir drásticamente los impuestos que pagan esta gente. Hay que nacionalizar la banca privada y los sectores estratégicos de la economía (como el transporte, la gran industria o las telecomunicaciones), para ponerlos al servicio de este plan de rescate social. No al pago de la deuda. Que la paguen los banqueros y los ricos que la generaron.

Libertad a los detenidos
 
Finalmente, manifestamos nuestro total rechazo a la represión desencadenadas contra los manifestantes y acampados en distintas plazas del estado. Exigimos su inmediata libertad sin cargos. La actitud de sordera frente a la protesta y la represión muestran lo que es un clamor; lo llaman democracia y no lo es.

Coordinadora Estatal de Corriente Roja
18 de mayo de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

¡Estamos con la revolución libia y siria! ¡Abajo la intervención imperialista!

Escrito por LIT-CI   
Sábado 14 de Mayo de 2011
La revolución árabe continúa expandiéndose. Incluso, en los países como Egipto y Túnez, donde fueron derribados los gobiernos o regímenes dictatoriales, los procesos se siguen desarrollando.

Sus raíces son la lucha contra dictaduras que llevan 30 o 50 años, las terribles contradicciones sociales entre la tremenda riqueza de los recursos naturales que contrasta con la pobreza de la mayoría de la población y la corrupción de estos regímenes y gobiernos. Los efectos de la crisis económica internacional actuaron como detonante, al disparar el desempleo, especialmente en la juventud, y el alza de los precios de los productos básicos. En el mundo árabe, no hay país que haya quedado inmune a los procesos revolucionarios: Túnez fue el inicio, en Egipto dio un salto, se extendió y luego se expandió a Libia, Bahréin, Yemen y toda la región de Norte de África y Medio Oriente, incluso a Siria. Pero hoy todos esos procesos enfrentan un contraataque de la contrarrevolución que se manifiesta con una virulencia muy grande, aunque con distintas formas y personajes.

Siria es parte de la revolución árabe
 
La revolución árabe, en su conjunto, expresa también la lucha contra el saqueo imperialista y contra Israel. Libia y Siria no escapan a ese proceso. La explicación de sus gobiernos (la lucha popular es, en realidad, una “conspiración” contra regímenes que "se oponen al imperialismo") es una completa mentira. A pesar de los discursos, el presidente sirio Bashar el-Asad también es hoy un guardián del orden y de la estabilidad regional: sus fronteras con Israel son las más calmas de toda el área. Gadafi, por su parte, ya ni siquiera mantenía su discurso antiimperialista cuando explotó la revolución en Libia.

La lucha del pueblo sirio ya lleva más de 50 días y cada vez más ciudades y sectores se juntan al proceso de lucha revolucionaria contra la dictadura de los Assad (como si fuese una “dinastía”, Bashar heredó el poder de su padre Hafez), que responde  con cada vez más violencia a la justa lucha de su pueblo.

Ya hubo más de 500 muertes de manifestantes por acción de la represión, que llega a utilizar tanques contra civiles desarmados. Cada día hay más muertos. Pero, a pesar de la represión, la lucha continua extendiéndose. Y ya aparecen las primeras noticias de divisiones en el partido de gobierno y en el ejército. El gobierno de Bashar el-Assad (cuya familia controla el poder desde hace cuatro décadas) se inició, en 2000, prometiendo algunas “reformas democráticas” pero, frente al actual proceso de luchas, desató una represión cada vez más dura que, a los centenares de muertos, suma miles de presos.

Los EEUU no quieren que caiga el régimen sirio porque, al igual que Israel, prefieren quedarse con “lo conocido” frente a la revolución siria. Incluso en Siria, cuyo gobierno tiene un “discurso” contra la agresión israelí, el mayor miedo es la “desestabilización”. Es decir, el avance de la revolución. Por eso, a pesar de las diferencias de su “discurso”, a pesar de haber sido considerado parte del “eje del mal” hasta pocos años atrás, en Siria, el imperialismo repite lo que hizo ante la revolución egipcia y está haciendo en Yemen: aconseja “reformas”, presiona por “aperturas” pero no se juega a derribar el régimen.

La respuesta del imperialismo
 
En el mundo árabe, existe una situación de encrucijada en que el imperialismo y las burguesías nacionales inician una contraofensiva contrarrevolucionaria frente al proceso revolucionario. En Libia, ella se apoya en una intervención militar, con aval de la ONU; en Bahréin, en la invasión de soldados de Arabia Saudita; en Yemen, en una fortísima represión del régimen. Lo mismo sucede en Siria, aunque este régimen se presente como “oposición” al sionismo y al imperialismo.

¿Cuál es la política del imperialismo frente a la revolución árabe? Intentar mantener el control y la estabilidad de la región, con regímenes que garanticen el “orden”. La revolución árabe amenaza la raíz de este “orden” y esta “estabilidad” imperialistas por su lucha contra los regímenes que son parte explícita de este dispositivo o contra aquellos que, más allá de cierta retórica, ayudan de hecho a mantenerlo.

La mayor amenaza actual para el imperialismo es la posibilidad de que el proceso se extienda a Arabia Saudita, la mayor productora mundial de petróleo y “garantía” de su abastecimiento internacional. Junto con ello, la amenaza a la existencia del enclave militar imperialista de Israel, que ahora sufre “inestabilidad” en todas sus fronteras: con Egipto, con Siria y por el reanimamiento de la lucha palestina, a pesar de la colaboración de la ANP.

Por eso, desde el inicio de la revolución árabe, hay un profundo miedo del imperialismo y del sionismo de que el proceso liquide las dictaduras que, como en Arabia Saudita, garantizan la producción de petróleo o, como en Egipto, ayudaban a la “seguridad” de Israel. Y si no se puede impedir que ese régimen caiga, que sea reemplazado por otro que también garantice esas cuestiones centrales

Con este objetivo de mantener el orden e impedir la total desestabilización regional, el imperialismo aplica distintas tácticas y políticas según los países. Hasta ahora, apoya a Assad en Siria. En Libia, había recompuesto sus relaciones con Gadafi y apoyaba su régimen, hasta que la insurrección popular y la guerra civil iniciada por Gadafi desestabilizaron completamente el país y amenazaron el flujo de petróleo hacia Europa. En Bahréin, apoyó la invasión de tropas de Arabia Saudita, para que, a través de una feroz represión, frenasen, por ahora, la revolución.

¡Abajo la intervención imperialista en Libia!

La intervención militar imperialista en Libia se da justamente porque, a partir de la pérdida de control del país por parte de Gadafi y la explosión de la guerra civil, se organizaron comités populares que se armaron, expulsaron al ejército de Bengazi y otras ciudades, y causaron una división en las fuerzas armadas, lo que hace que sea prácticamente imposible reestabilizar el país con Gadafi en el poder. Hoy hay un impasse porque los rebeldes, por su debilidad militar, no consiguieron derribar a Gadafi, ni éste, a pesar de las modernas armas que en el pasado le proveyó el imperialismo, consiguió derrotar a los rebeldes. Hace semanas que el frente militar se estancó en la práctica.

El imperialismo aprovecha esa situación e interviene, en nombre de “salvar vidas” y de la “paz”. ¿Por que, a pesar de la intervención imperialista, continúa un impase militar? Un aspecto central es la característica de la intervención. El imperialismo no envió tropas terrestres sino que, a través de la OTAN, hace ataques con la fuerza aérea y con misiles desde navíos cercanos. Ni siquiera Francia y Gran Bretaña se han atrevido hasta ahora a poner tropas en el territorio libio.

¿Cuál es el motivo? El marco es la crisis política abierta con la derrota del proyecto Bush. Dentro de la burguesía imperialista estadounidense hay una profunda discusión sobre qué es y qué no de “interés vital” de los EEUU en el área. En ese contexto, la propuesta de sectores importantes fue dejar la “carga” de la intervención en Libia en mano de los europeos e incluso se discute “pasar” la guerra de Afganistán a los nuevos “socios” (como Rusia, China, India y hasta Irán).

Es el “síndrome de Irak” (el pésimo resultado militar de la invasión a este país y el desgaste que ocasionó al gobierno de Bush) que genera una nueva política de evitar intervenciones militares terrestres. Valga como muestra las declaraciones del secretario de Defensa de Obama, Robert Gates, que dijo que sería “impensable una nueva intervención con tropas terrestres. Si algún ministro de Defensa lo propusiera, debería ser internado en un manicomio." Por eso, usan tanto los misiles, la aviación, y los drones[1].

El Consejo Nacional Libio
 
De otro lado, la debilidad principal del campo rebelde es su dirección: el llamado Consejo Nacional Libio, asentado en Bengazi. Es necesario denunciar que ellos le hacen el juego al imperialismo: piden mayor intervención, negocian con los gobiernos imperialistas y así permiten que Gadafi use un discurso de “víctima” de la agresión imperialista. Además, el impasse y el consecuente sufrimiento continuo de la población de las ciudades libias da espacio a que el imperialismo venga con propuestas para meterse en el país con la excusa hipócrita de "salvar vidas" a través de buscar "una solución política".

Este Consejo está formado mayormente por figuras que fueron parte de los gobiernos de Gadafi, como Mustafá Abdul Jalil, ex ministro de Justicia, quien renunció para unirse a las protestas, y el general Omar al Hariri, quien se había distanciado de Gadafi en 1975. La ausencia de una dirección en el campo rebelde dio espacio para que estos ex gadafistas ocupasen ese espacio. El imperialismo está utilizando el pedido del Consejo Nacional y su colaboración para justificar los bombardeos que matan un número cada vez mayor de civiles, inclusive de quienes apoyan la revolución libia. 

Al mismo tempo, la OTAN se niega a proveer de armamento moderno y adecuado a los rebeldes, porque no confía que controlen a su base. Dentro de ella, según la agencia Al Jazeera, hay un importante número de militantes que se destacaron en los combates anteriores contra los EEUU en Irak, durante la ocupación imperialista de este país.
 
La “solución” de dividir el país 
 
El imperialismo ha puesto en discusión una propuesta que repite la que ya fue aplicada en los Balcanes (Yugoeslavia) en la década de 1990. En ese entonces, frente a la guerra civil, primero la OTAN y después la ONU intervinieron en nombre de “la paz” y así trasformaron a Kosovo en un protectorado de la ONU.

Aprovechándose de la parálisis en el frente militar, la ONU y la OTAN proponen que se haga un alto al fuego y se imponga una división del país: por un lado, la Tripolitania y, por el otro, la  Cirenaica (región oriental, con capital en Bengazi), y que se mantenga con la presencia de tropas de la ONU vigilando las nuevas fronteras. Si sucede eso, será una derrota grave para la revolución libia y toda a revolución árabe, lo que irá influir negativamente en todas las revoluciones del mundo árabe.

Si el imperialismo entra como “garante del orden” con un acuerdo de las dos partes, va a quedar un grave precedente. Así como en Egipto y Túnez, las masas mostraron que pueden derribar a los gobiernos odiados y apoyados por el imperialismo. En este caso, Libia daría la señal de que el imperialismo terminó ganando peso al intervenir en un proceso revolucionario y obtiene una base política suya en un territorio estratégico, basado en la aceptación de los dos lados.
 
La revolución árabe divide aguas

Frente a la revolución árabe, el castro-chavismo mostró que está en contra de la revolución más importante de los últimos 20 años. Esta corriente sostuvo a Gadafi desde el inicio, pero después de la intervención de la OTAN intentó justificar su apoyo al dictador, diciendo que el centro era luchar “sólo” contra la intervención.

Ahora, en Siria, después de varias semanas de que el pueblo sirio salió a las calles en forma pacífica, pero determinada, y es masacrado, los gobiernos y la corriente castro-chavista salen igualmente en defesa de Assad. En Siria no hay intervención imperialista. Sin esta excusa, queda claro que el problema de fondo es que ellos apoyan a esas dictaduras, justificando esa política en nombre de la supuesta resistencia que harían al imperialismo y a Israel. Pero ya hemos visto que eso es mentira tanto en el caso de Gadafi como en el del gobierno sirio.

Hezbolá apoya la masacre del gobierno sirio

También están siendo puestos a prueba los movimientos de resistencia dirigidos por los sectores islamistas. En Líbano, Hezbolá, que se ganó un gran prestigio por haber infligido una derrota militar y política a Israel en 2006, apoyó tardíamente la revolución libia y ahora ha salido en defensa de Assad.

¿Por qué? Por sus compromisos con la burguesía siria, iraní y libanesa. Alegan los mismos motivos que los chavistas, en este caso: decir que la revolución del pueblo sirio es en realidad una “conspiración” de políticos sunitas libaneses apoyados por el imperialismo. Han introducido en el Líbano la polarización pro o contra Assad. Usan así la autoridad política ganada en la resistencia contra Israel para apoyar una dictadura que ya vendió varias veces la lucha palestina y del propio Líbano y meten confusión en la cabeza de miles de activistas que miran las revoluciones populares buscando una nueva referencia de lucha.

La izquierda proimperialista

En el campo opuesto se ubican figuras de “izquierda” que apoyan y defienden la intervención militar imperialista en Libia. Es el caso de Ignace Ramonet, director de Le Monde Diplomatique (uno de los impulsores del Foro Social Mundial y su política de “otro mundo es posible” sin derrotar al capitalismo), y de Gilbert Achcar, principal referente del llamado Secretariado Unificado (SU) en las cuestiones de Medio Oriente. Ramonet escribió: “En este momento la ONU constituye la única fuente de legalidad internacional” y Achcar que “sería moral y políticamente equivocado por parte de la izquierda oponerse a la zona de exclusión aérea”.

Es una política criminal que apoya “por izquierda” el discurso imperialista de que interviene para “defender la democracia”. Con su posición, estas figuras y corrientes avalan los bombardeos y las víctimas civiles que producen, ayudan al imperialismo a meterse con tropas en la región e ilusionan a las masas y activistas libios y árabes de que esa intervención militar va a favor de su lucha y es para apoyarla.

No hay un imperialismo “malo” en Bahréin y uno “bueno” en Libia. Toda la acción del imperialismo en la región es contrarrevolucionaria, sólo que, volvemos a afirmarlo, se ve obligado a actuar con diferentes tácticas.

En el mundo árabe, está el campo de la revolución, es decir, el de las luchas revolucionarias, de las masas, y el de la contrarrevolución, integrado por el imperialismo, las burguesías nacionales asociadas, los regímenes dictatoriales y su represión, y también todas las maniobras que se hacen para frenar y desviar las revoluciones, si éstas han conseguido derribar esos regímenes.

Nuestra posición

Estamos del lado de las masas árabes, por la victoria de la revolución y por eso, frente a estas dos posiciones simétricamente criminales, que llaman a las masas a capitular ante las dictaduras o ante el imperialismo supuestamente “democrático”, la LIT-CI se pronuncia por:
 
¡No a la intervención militar imperialista, sea por la vía de la OTAN o de la ONU!
 
¡No a la división de Libia!
 
¡No a los "planes de paz" intermediados por la ONU!
 
¡Abajo Gadafi en Libia, abajo Assad en Siria y Saleh en Yemen! ¡Abajo todas las dictaduras del mundo árabe!
 
¡Viva a revolución árabe! ¡Viva la revolución en Libia y Siria!
 
San Pablo, 12 de mayo de 2011
Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI)


[1] - NdR - vehículo aéreo no tripulado operado a distancia


martes, 17 de mayo de 2011

El asesinato de Bin Laden y la política imperialista

Escrito por Gabriel Massa   
Martes 17 de Mayo de 2011 21:19
Repudiamos el asesinato de Bin Laden por Estados Unidos. Esta acción de la división Seal de la marina de Estados Unidos es una nueva expresión de la prepotencia imperialista. La misma con la que todos los gobiernos yanquis han actuado desde que robaron un enorme pedazo de territorio a México en el siglo XIX. Y viola una vez más la soberanía de Paquistán, con plena complicidad de las serviles autoridades de ese país.

La justificación de que este crimen se cometió para vengar los atentados del 11 de septiembre de 2001 es de un cinismo extremo, teniendo en cuenta que desde entonces tropas estadounidenses han ocupado Afganistán e Irak, asesinando a millones de niños, mujeres y hombres inocentes. Esta acción comando se hizo a escondidas y matando a gente desarmada. El presidente de EE.UU. justificó las torturas al reconocer que se llegó a Bin Laden gracias a datos recabados bajo tormento. Eso muestra para qué sirve el Premio Nobel de la Paz que le otorgaron a Obama al principio de su mandato: para lavarle la cara a quien en los hechos continúa con los crímenes imperialistas. ¡Por algo George Bush aplaudió el asesinato de Bin Laden como un gran triunfo contra el terrorismo!

Al mismo tiempo, este acto terrorista de Estados Unidos es un intento de afirmar su autoridad en una región donde viene sufriendo graves retrocesos: derrota en Irak, empantanamiento en Afganistán, oleada de revoluciones en el mundo árabe que derrocan o amenazan a dictadores que son piezas más o menos importantes de su dominio.

También representa un intento de recuperar prestigio dentro de EE.UU. por parte de Obama. Se trata de un presidente profundamente debilitado e impopular, debido a una política que busca sostener y salvar a los banqueros y empresarios que provocaron una de las crisis más graves de la historia. Para ello profundiza la caída del empleo y el salario y ataca conquistas populares básicas, como la educación y la salud pública y los planes de ayuda a los sectores más pobres y desprotegidos.

¿Por qué ahora?

Para analizar en profundidad el significado de este hecho, hay que tomar en cuenta que Bin Laden no ha cumplido ningún rol –por más mentiras que repita Kadafi de que Al Qaeda inspira la rebelión en Libia- en la actual ola revolucionaria que sacude al Medio Oriente. Esto confirma lo que siempre hemos dicho de Bin Laden y su organización desde la LIT-CI: representa una corriente burguesa, en un tiempo manejada por la CIA (cuando enfrentó a la ocupación de Afganistán por la URSS en los años ochenta) que, aunque luego se volvió contra Estados Unidos –igual que otros líderes burgueses árabes y ex agentes yanquis como Saddam Hussein-, es ajena y opuesta a los intereses de los trabajadores y los pueblos árabes y de todo el mundo. Y cuyas acciones terroristas siempre le han servido al imperialismo y sus aliados para justificar acciones represivas contra los pueblos.

Si Bin Laden y Al Qaeda no eran parte de la rebelión árabe, el principal peligro que enfrenta el imperialismo hoy en el mundo, ¿por qué Obama eligió este momento para asesinar al líder terrorista? La explicación puede encontrarse en la búsqueda de una salida al menos “digna” a la guerra de Afganistán.

George Bush metió a su país en la guerra contra el Talibán a principios de la década pasada, como luego lo haría en Irak, con el justificativo de la persecución al terrorismo y Al Qaeda, que supuestamente tenía su mayor santuario en la frontera entre Afganistán y Paquistán. En ese camino derrocó al gobierno de los Talibanes a los que consideraba socios de Bin Laden.

Pero al igual que sucedió en Irak, la ocupación de Afganistán se ha vuelto un pantano de sangre en el que Estados Unidos se hunde cada vez más, con enormes costos financieros y sin éxitos políticos ni militares. Mientras que el Talibán, lejos de estar vencido, controla amplias zonas del país. Los yanquis necesitan empezar a retirar sus tropas de allí, como lo hicieron de Irak, para evitar una derrota clara y abierta. Al mismo tiempo, el gobierno de Estados Unidos necesita terminar con esa sangría, para poder concentrarse en contener la ola, hasta ahora imparable, de la revolución árabe. Por eso mismo, el gobierno de Obama ya había anunciado en el 2010 que comenzaría en julio de este año la retirada de sus tropas de Afganistán (aunque buscando un acuerdo negociado con los Talibanes y dejando bases militares, igual que lo hizo en Irak).

Ahora Obama está presentando el asesinato de Bin Laden como un gran triunfo contra el terrorismo mundial. Y así convierte su propio acto terrorista en una gran cortina de humo, para ocultar las verdaderas razones que obligan a Estados Unidos a iniciar la retirada de Afganistán.

lunes, 16 de mayo de 2011

¿No hay que solidarizarse con ellos?

Escrito por Alicia Sagra   
Lunes 16 de Mayo de 2011
Debate con el PTS sobre la situación de los trabajadores cubanos.

Entre 1992 y 1995, se realizaron modificaciones cualitativas en la legislación cubana1. Esos cambios superestructurales que modificaron el carácter de clase del estado cubano2, ya que pasó a defender formas de propiedad y relaciones de producción capitalistas, eran imprescindibles para producir los cambios estructurales que exige la restauración del capitalismo. Eso se ha ido concretando a los largo de los años y en los últimos meses se ha traducido en un brutal ataque a las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Ante eso, desde la LIT-CI decimos que la gran tarea que tienen planteada los trabajadores y el pueblo cubano (en la que deben ser apoyados por sus hermanos latinoamericanos) es derrumbar la dictadura gobernante para conquistar las más amplias libertades democráticas y avanzar hacia una revolución socialista que, al igual que la de 1959, expropie a la burguesía nacional e internacional.

Las resoluciones del VI Congreso de PC cubano (adaptación de la economía al mercado, despidos, fin del subsidio a los alimentos, conversión de la vivienda en mercancía) ratifican y dan institucionalidad partidaria a la restauración capitalista que, al igual que en Rusia y China, se hace en nombre del “socialismo”.

A pesar de esta apabullante realidad, las definiciones y propuestas programáticas de la LITCI continúan siendo atacadas no sólo por organizaciones castristas como el Partido Comunista Brasilero, sino también por quienes se identifican con el trotskismo, como el PTS de Argentina.

Lo que nos dice el PTS

En un artículo firmado por Graciela López Eguía (21-4-2011), atacan duramente la última declaración de la LIT-CI sobre Cuba. La autora del artículo, manifiesta su preocupación por que la LIT-CI se estaría “desbarrancando” y llama a “los militantes honestos de la LIT” a “reflexionar sobre estos problemas de principios y reclamar a su dirección una urgente rectificación en sus posiciones sobre Cuba” ¿Qué dice esa declaración que preocupa tanto al PTS? Que los trabajadores cubanos, producto de las medidas de ajuste están sufriendo un brutal ataque, que cobran salarios de 18- 20 dólares y que para sobrevivir recurren a las “remesas” de sus familiares de EE.UU y Europa, se humillan frente a los turistas o venden los habanos robados de las fábricas. Y que esa realidad no es igual para todos, como lo muestran las casas y autos de super lujo, utilizados por los representantes de la multinacionales, los funcionarios del gobierno y los nuevos ricos cubanos ¿Es mentira lo que decimos? ¿Mentimos al afirmar que han vuelto al país dos lacras típicas del capitalismo, la mendicidad y la prostitución, que habían sido erradicadas por la revolución de 1959?

Decimos, además, que los trabajadores cubanos están en peores condiciones que sus hermanos latinoamericanos para defender sus condiciones de vida. ¿Eso es falso? ¿O es que los trabajadores cubanos pueden elegir libremente a sus delegados, hacer huelgas, ocupar fábricas, cortar calles, como hacen los trabajadores argentinos? Y si no pueden hacer eso, ni siquiera conectarse libremente a Internet, porque la dictadura castrista lo prohíbe ¿los trabajadores cubanos están, o no, en perores condiciones que los trabajadores argentinos, brasileros o salvadoreños para luchar por sus derechos?

¿No hay que llamar a los trabajadores cubanos a seguir el ejemplo libio?

Nosotros llamamos a defender las condiciones de vida y los derechos democráticos de los trabajadores y el pueblo cubanos. Y cuando decimos que eso, igual que en Egipto y en Libia, se debe hacer enfrentando a la dictadura gobernante, el PTS nos responde: ¡Qué barbaridad. Esos regímenes no tienen nada que ver con el régimen cubano!

Los compañeros son más papistas que el Papa. Fidel no tuvo ninguna duda en identificarse públicamente con Kadafi mientras éste bombardeaba a las masas insurrectas. ¿Les queda alguna duda sobre cómo actuarán los Castro, si los trabajadores y el pueblo cubano siguen el ejemplo de las masas libias?

En Cuba nunca existió una dictadura revolucionaria del proletariado, es decir, basada en organismos como los Soviets de la Revolución Rusa de 1917. Lo que existió fue una dictadura burocrática de Fidel Castro y sus seguidores. Durante muchos años esa dictadura fue utilizada contra la burguesía, para expropiarla, para planificar la economía, para imponer el monopolio del comercio exterior. Así se obtuvieron impresionantes conquistas a nivel de la salud, de la educación, se acabó con el desempleo, con la mendicidad, con la prostitución. Por eso decíamos que en Cuba existía un estado obrero (porque se acabó con la burguesía) pero degenerado, porque el poder era ejercido por los “comandantes” castristas, los jefes burocráticos del PC cubano, sin ninguna intervención ni control de las bases obreras.

Hoy las cosas han cambiado, pero para peor. Los “comandantes” siguen gobernando, pero ahora al servicio de las multinacionales y sus socios locales. La dictadura castrista, aunque no les da libertades formales, como el derecho a organizar partidos opositores o la libertad de prensa, le garantiza a la burguesía lo que realmente le importa: el fundamental “derecho” capitalista de explotar a los trabajadores cubanos. Quienes no tienen ninguna libertad en Cuba justamente son los trabajadores. Nunca tuvieron libertad de organización política y sindical, ni de expresión y ahora perdieron la “democracia de los nervios y los músculos” de la que hablaba Trotsky, porque con el capitalismo volvió la superexplotación, el desempleo, la mendicidad, la prostitución.

Entonces, preguntamos al PTS, ¿los trabajadores y el pueblo cubano, tienen el derecho de defender sus libertades y sus vidas, siguiendo el ejemplo libio? O tenemos que decirles que, como existe el peligro cierto de que el imperialismo intente aprovecharse, ellos tienen que abstenerse de hacerlo.

Una doble capitulación

El PTS no reivindica a la burocracia castrista, opina que es restauradora y sin embargo termina con argumentos muy parecidos a los castro-chavistas que siguen diciendo que “Cuba es el último bastión del socialismo”. A partir de un análisis superficial de la realidad, que no toma en cuenta la profundidad de los cambios superestructurales y estructurales, sigue aferrado a su definición de “estado obrero degenerado”, sin dar ningún sustentación teórica a la misma.

Reconocen que el estado obrero degenerado cubano surgió a partir de que se expropió a la burguesía y se impuso el monopolio del comercio exterior y la planificación estatal de la economía3. Pero no sacan ninguna conclusión cuando esos elementos, como ellos mismos admiten, en lo esencial ya no existen4. Eso los lleva a cometer un profundo error programático.

El PTS se niega a levantar el programa de la revolución socialista para Cuba, y sólo plantea la revolución política, es decir una revolución que cambie el régimen político y no las bases sociales. En la Cuba actual eso significaría reemplazar la dictadura de la burocracia, pero mantener las formas de propiedad y las relaciones de producción existentes. Es decir, la economía mixta, sin planificación económica y sin monopolio estatal del comercio exterior. ¿No sería eso un estado burgués, con un régimen de mayores libertades?

En esta polémica, el PTS está mostrando una rara concepción de la revolución, ya que por un lado defiende la revolución política sin poder demostrar que están frente a un estado obrero y por otro, habla de revolución democrática como independiente de la revolución socialista. Pero ese puede ser tema de otro debate. En relación a Cuba, lo que vemos es que la superficialidad de sus análisis y la inconsistencia teórica los lleva a una doble capitulación, ante la burocracia castrista y ante la burguesía imperialista que se está apropiando de Cuba y a quienes le dejan la bandera de las libertades democráticas.


[1] Fin de la planificación económica y del monopolio del comercio exterior y legalización de la propiedad privada de los medios de producción.
 [2]“El carácter de clase del estado, en última instancia se define por las formas de propiedad y relaciones de producción que ese estado protege y defiende” (León Trotsky, En defensa del marxismo). “la nacionalización del suelo, de los medios de producción,de los transportes y del comercio, así como el monopolio del comercio exterior, forman las bases de la sociedad soviética. Para nosotros, esta adquisición de la revolución proletaria define a la URSS como un estado proletario (León Trotsky, La revolución traicionada)
 [3] “efectivamente, el programa pequeñoburgués nacionalista radical del Movimiento 26 de Julio se demostró completamente utópico y al poco tiempo, con la presión imperialista y de un movimiento de masas alentado por el triunfo obtenido, se vio obligado a expropiar al capital norteamericano, a los terratenientes y a la burguesía local, y a establecer el monopolio del comercio exterior, es decir, a establecer una economía de transición aunque burocráticamente planificada” El colectivismo burocrático, el capitalismo de estado y la teoría del estado “ni obrero ni burgués”. Suplemento sobre Cuba del PTS.
 [4] “estas reformas procapitalistas, casi eliminaron el monopolio estatal del comercio exterior, prácticamente liberado para las empresas mixtas (51% estatal y 49% capitales extranjeros) y la planificación económica disolviendo la Junta de Planificación y liberando la economía en importantes ramas como turismo y minería”, pero lo que la LIT-CI no ve es que “a partir de 2003 se tomaron varias medidas que revirtieron parcialmente las reformas del periodo especial” aunque “Se mantuvo lo esencial(…)”(¿Hasta dónde avanzó la burocracia con su programa de restauración gradual?, Suplemento del PTS del 2-10-10).

Más artículos: ...